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El día que sientas que el mundo entero es tu casa, el cielo es tu techo, la tierra tu suelo y cada árbol tu jardín, entonces estarás realmente en casa."

 

 



Sri Sri Ravi Shankar

 

Escucha desde el corazón. Sumérgete en él. Observa. Ese es tu hogar. Tu cerebro, tu intelecto es como un automovil: el motor es lo que te lleva allí. Pero si cuando entras al garaje te niegas a bajar del auto, nunca disfrutarás tu hogar


Sri Sri Ravi Shankar

 

 

Ama como puedas, ama a quien puedas, ama todo lo que
puedas..., pero ama siempre.
No te preocupes de la finalidad de tu amor.
El lleva en sí mismo su finalidad.
No te juzgues incompleto porque no responden a tus
ternuras; el amor lleva en sí su propia plenitud.
Siempre que haya un hueco en tu vida, llénalo de amor

 

Amado Nervo

 

Cuando te rindes a lo que es
y estás plenamente presente,
el pasado ya no tiene ningún poder.
Entonces se abre el reino del Ser,
que había quedado oscurecido por la mente.
De repente, surge una gran quietud dentro de ti,
la sensación de una paz insondable.
Y en esa paz hay una gran alegría.
Y dentro de esa alegría hay amor.
Y en su núcleo más interno está lo sagrado,
lo inconmensurable,
eso que no puede ser nombrado.


E. Tolle

 

Sé el cambio que querés ver

en el mundo...

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LA FELICIDAD

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En cierta ocasión se reunieron los dioses y decidieron crear al hombre y a la mujer. Planearon hacerlo a su imagen y semejanza, y entonces uno de ellos dijo:
- Esperen. Si lo vamos a hacer a nuestra imagen y semejanza van a tener un cuerpo igual al nuestro, fuerza e inteligencia igual a la nuestra. Debemos pensar en algo que los diferencie de nosotros. De no ser así, dejaríamos de ser dioses.
- Debemos quitarles algo – agrego uno.
- Pero… ¿Qué les quitaríamos? – pregunto un tercero.
Después de mucho pensar, a alguien se le ocurrió:
- ¡Ah! ¡Ya se! ¡Vamos a quitarles la felicidad! Pero el problema va a ser donde esconderla para que no la encuentren jamás.
El primero propuso esconderla en la cima del monte más alto, pero otro dijo que no, porque como los hombres tendrían fuerza, algunos llegarían hasta allí y la encontraría y si uno la encuentra, ya los demás sabrían donde está.
Otro propuso:
- Entonces vamos a esconderla en el fondo del mar.
Le replicaron:
- ¡No! Recuerda que les dimos inteligencia, alguna vez alguien encontrara una manera por la que pueda llegar, y entonces la hallará.
Uno más dijo:
- Escondámosla en un planeta lejano a la Tierra.
Pero otro objetó:
- ¡No! Les dimos la inteligencia y un día alguien construirá una nave en la que puedan viajar a otros planetas y la descubrirán y serán iguales a nosotros.
El último de ellos era un dios que había permanecido en silencio escuchando, atentamente, cada una de las propuestas de los demás dioses. Analizó en silencio cada una de ellas, finalmente hablo y dijo:
- Creo saber dónde ponerla para que realmente nunca la encuentren.
Los dioses se volvieron, asombrados, y preguntaron al unísono:
- ¿En dónde?
- La esconderemos dentro de ellos mismos, Estarán tan ocupados buscándola afuera, que nunca la encontrarán.
Todos estuvieron de acuerdo, y desde entonces ha sido así. El hombre se pasa la vida buscando la felicidad sin saber que la trae consigo…

 

 

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Anthony De Mello

 

El mal en el mundo

«¿Cómo explica el Maestro
la presencia del mal en el mundo?»,
preguntó un visitante.
Uno de los discípulos respondió:
«No lo explica.
Está demasiado ocupado
tratando de remediarlo.
Y otro discípulo añadió:
«La gente está siempre
luchando contra el mundo
o aburrida de él.
El Maestro, en cambio,
está encantado
de que lo que ve sea asombroso,
imponente, insondable
...»

 

 

El Maestro y las cartas.

Al Maestro le gustaba jugar a las cartas,
y un día se encontraba totalmente absorto
jugando al poker con algunos de sus discípulos
durante un bombardeo nocturno.
Cuando interrumpieron el juego para tomar una copa,
la conversación giró en tomo al tema de la muerte.
«Si ahora mismo, mientras jugamos, me muriera yo,
¿qué haríais?», preguntó el Maestro.
«¿Qué querrías tú que hiciéramos?»
«Dos cosas. La primera, quitar mi cadáver de enmedio».
«¿Y la segunda?»
«Repartir cartas».

 

 

 

 

 

 

 

 

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